André Laude, poeta en la calle
André Laude escribió como quien camina sin rumbo fijo por una ciudad que conoce demasiado bien. Periodista, anarquista, cronista de la marginalidad parisina, su poesía nunca se quedó en la página: salió a la calle, a los cafés, a las noches de insomnio político y personal.
«Hacia la mañana de las cerezas», el título que recoge nuestra traducción, condensa esa tensión entre la promesa (la mañana, las cerezas, lo dulce por llegar) y la rebeldía que atraviesa toda su obra. Laude nunca dejó de escribir contra algo: contra el olvido, contra el poder, contra la comodidad de una poesía complaciente.
Un poeta que se resistió a ser clasificado
Demasiado político para la crítica puramente estética, demasiado lírico para la crítica puramente militante, Laude quedó en un margen incómodo que explica en parte por qué su nombre no circula tanto como debería fuera de Francia. Es exactamente el tipo de voz que esta editorial existe para recuperar.
